Sáb. Jul 11th, 2020

Por: Clemencia Fonseca

A contados días de la posesión de Iván Duque a la Presidencia de la República, algunos opositores aún no han entrado en razón de que en Colombia la democracia es la que prevalece. El presidente fue elegido, bien o mal, por una mayoría de votantes y nuestra constitución es muy clara a este respecto, gana quien saque el mayor número de votos.
No soy ni de izquierda ni de derecha, ni uribista ni petrista, ni azul ni rojo, soy una ciudadana más que respeta y acata la decisión de una mayoría. Es inaudito ver en redes sociales cómo muchos simpatizantes de una o de otra tendencia política se encienden en odios y ofensas hacia quienes no están de acuerdo con sus ideales y sin ningún escrúpulo lanzan toda clase de insultos e improperios que muchas veces rayan en la vulgaridad.
Es por esto que mientras la mayoría están aún en el letargo de una derrota, no se concientizan  que se nos avecina una gran oportunidad de asistir nuevamente a las urnas para vencer la corrupción que tanto nos ha aquejado y que sólo plasmamos en la rabia e impotencia que sentimos cada vez que leemos en las redes sociales o vemos los titulares de los noticieros por televisión que con gran despliegue anuncian  algún caso que ya está al borde del descalabro o simplemente con la desfachatez de los responsables de cuidar las arcas del Estado que salen a anunciar en esos medios, que se “está haciendo una investigación exhaustiva y que no quedará en la impunidad”,  nos sentimos burlados y con la sensación  amarga de no poder hacer nada.
Es por eso que, con más ínfulas, debemos aunar nuestro sentimiento patriótico de asistir en masa a las urnas éste  próximo 27 de agosto a votar por la gran consulta anticorrupción marcando SÍ a cada una de las 7 preguntas que allí nos hacen a los colombianos y debemos, con este derecho que tenemos como ciudadanos de bien, decirle a los politiqueros mañosos, cínicos  y corruptos que están tratando de confundir aduciendo que esta consulta no tiene validez  porque tienen temor a perder sus exorbitantes salarios y sus perpetuadas curules, que ya basta de abusos, que ya estamos cansados y que esta jornada va a pasar a la historia por los cambios que se van a dar por el bien de nuestras próximas generaciones. No nos dejemos confundir, esta oportunidad es única.

Clemencia Fonseca

 

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