Mar. Jul 7th, 2020

Borrón y cuenta nueva

Columna de opinión
Por: Carlos Portillo
Luego de la gran borrasca que sopló con gran ímpetu sobre la colcha política en Colombia, luego de la sofocante y atolondrada escena de la llegada de la elección del  nuevo huésped de La Casa de Nariño

Por: Carlos Portillo

Luego de la gran borrasca que sopló con gran ímpetu sobre la colcha política en Colombia, luego de la sofocante y atolondrada escena de la llegada de la elección del  nuevo huésped de La Casa de Nariño, seguidamente del gran bullicio estruendoso  que dejó retazos de ideales políticos por doquier. La defensa por este o aquel partido político, las posturas de los líderes de opinión y los rifirrafes de los mismos candidatos, como resultado deja un abismal y resentido panorama político.
Posesionado ya el nuevo mandatario, junto con la nueva bancada que lo acompañará con la aglomeración de varios partidos políticos, brota la conocida mermelada donde su almíbar no aumenta los niveles de diabetes a estos diplomáticos señores. Por otra parte, es relevante mencionar un ingrediente a esta acaramelada escena: El Gabinete que acompañará al debutante Presidente.
En representación del inconformismo por este acontecimiento, aparece la escasa y precaria oposición, aquella que está fragmentada y dislocada; pues por egos y diferencias de liderazgo, esta marea bajó ante semejante tormenta. La oposición ya era solo el nombre de oposición, estos eran el expósito del fangoso panorama gubernamental.
Sin embargo, el país estaba resignado a dar esas pataletas de niño rebelde con las interacciones de la oposición, se hacía apatía cuando alguno de estos líderes mostraba su inconformismo y resistencia. Al mejor estilo de la aparición de una recóndita luz, los señores de la oposición  se exhiben unidos, lúcidos, con una postura cómoda que les permitió mostrar a los colombianos que las diferencias se fueron al mismísimo tártaro, que es hora de depurar esas diferencias que los mantenía distantes,  que están a tiempo de ligar lo desligado, que es tiempo del aguante, de la intransigencia del actual Gobierno, de luchar por una idea en común: Colombia.
Pues bien, luego de ignorados guiños y coqueteos, luego de rechazar coaliciones entre ellos durante las diversas campañas presidenciales, posterior a la campaña del voto en blanco de uno de estos caudillos, donde el estuario de votantes era encaminado a la indecisión, y donde se creía que la enemistad primaba más que sus posiciones políticas; el pasado domingo, estos señores sellaron con una imagen capturada y relucida a la luz pública el encuentro sobre oposición al Gobierno Duque, y las elecciones del año venidero.
En conclusión, vamos a dar espera para el accionar de esta nueva estrategia que seguro traerá algunas controversias, victorias y desaciertos, porque así es la política en esta nación: estruendosa, desencantada y sublime. Más vale tarde que nunca.
 

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