23 octubre, 2020

La tal reforma tributaria no existe

Columna de opinión
Por: César Rodríguez
La vida da tantas vuelta, que podemos terminar mordiéndonos la cola sin darnos cuenta. Lo cual aplicado a los políticos es como el pan de cada día y para la muestra el más reciente botón del presidente Iván Duque, que ya se ha convertido en una compleja abotonadura en las redes sociales, al rescatar varias de sus declaraciones como senador y más recientemente como candidato a la presidencia.

Por: César Rodríguez

La vida da tantas vuelta, que podemos terminar mordiéndonos la cola sin darnos cuenta. Lo cual aplicado a los políticos es como el pan de cada día y para la muestra el más reciente botón del presidente Iván Duque, que ya se ha convertido en una compleja abotonadura en las redes sociales, al rescatar varias de sus declaraciones como senador y más recientemente como candidato a la presidencia.
Y es que no hay cuña que más apriete que la del mismo palo y esa cuña, en este caso televisiva, aprieta con fuerza, pues muestra al entonces senador Duque criticar de manera enérgica la reforma tributaria del entonces presidente Santos. Tal vez esa sea la razón por la que la actual propuesta de reforma tributaria fue presentada como ley de financiamiento, aun cuando para obtener dicho financiamiento proponga reformar la tributación.
Sin embargo, no basta con cambiar un nombre, pues en el registro que realizan los medios de comunicación y que permanece alojado en la nube como píldoras para la memoria, también se reviven por estos días las declaraciones del entonces candidato presidencial Iván Duque que en los recientes debates presidenciales dijo: “¡Tomemos decisiones! Pero dejar una reforma tributaria que acabó empobreciendo al pueblo colombiano con un IVA del 19 por ciento, uno de los más altos de América Latina, incentivando el contrabando y afectando el comercio es claramente negativo”.
Pocos meses después, nos encontramos con un discurso diferente, que apela a la distracción (mecanismo que Noam Chomsky advierte como una de las estrategias de manipulación mediática) y promete bajar el IVA gradualmente en 2 puntos a partir del próximo año, mientras que, sin ninguna gradualidad, lo aumenta al 19 por ciento, no solo para la mayoría de los productos de la canasta familiar, casi el 85 por ciento, sino que también graba a otros productos como los insumos agropecuarios e iguala la tarifa de aquellos que tenían una porción exenta de impuesto, como los computadores y los celulares. Por el contrario, las bebidas azucaradas, defendidas de la tributación por anteriores gobiernos, parece que continúan gozando de dicha protección; lo cual se evidenció cuando el viceministro técnico de Hacienda, Luis Alberto Rodríguez, no supo responder a las preguntas que le hicieron al respecto.
La gradualidad es otra de las estrategias de manipulación de la que nos advierte Chomsky. ¿Por qué el IVA se disminuye gradualmente y no se aumenta gradualmente?, y si nos atenemos al pasado, encontramos que lo que se promete gradualmente suele incumplirse, como ya sucedió durante varios gobiernos con la promesa de desmontar el impuesto del cuatro por mil.
La justificación de todo este alboroto es el déficit en el presupuesto nacional, frente al cual, desde el reciente pasado, el excandiato Iván Duque, en oposición franca al actual gobierno del presidente Iván Duque, también tiene una propuesta: “No nos digamos mentiras, después de un año donde la inflación se comió el aumento del salario mínimo y empobreció a los colombianos, aumentamos el IVA fue para que el Gobierno siguiera gastando despavoridamente. Lo que Colombia necesita ahora es una reforma a la administración pública, una reforma del gasto, eliminar gastos innecesarios, enfrentar lógicamente la corrupción y la evasión y generar los ahorros que nos permitan inclusive bajar el IVA”.
“¿De dónde va a sacar los recursos fiscales para un país que está en crisis fiscal? La deuda externa colombiana del sector público es de 70 mil millones […]. ¿Cómo dice un candidato que va a bajar los impuestos? ¿De dónde va a sacar los recursos para pagarle a la banca internacional que es implacable?”, declaró el abogado Gilberto Tobón, al revisar el programa de gobierno de Iván Duque durante la pasada campaña electoral.
Al radicar la propuesta para la ley ante el senado, el ministro Carrasquilla (quien por estos días desapareció de los medios para enfrentar la moción de censura) enarboló la bandera de la equidad al presentar un mecanismo que tiene tanto de problemático como de impreciso, la devolución del IVA de manera anticipada para los estratos más bajos, mecanismo que en realidad no devuelve el IVA (una devolución que no es devolución, en una reforma que no es reforma), lo cual de entrada no es equitativo, sino que plantea entregar un monto fijo bimensual por grupo familiar, independiente del consumo, es decir un subsidio, lo cual tampoco es equitativo, debido a que los grupos familiares no son uniformes en ningún lugar. A estas dificultades e imprecisiones se suman; un posible aumento de la informalidad, lo que implicaría que en muchos casos no se recaude, pero se pague el subsidio; la falta de garantías del mecanismo en cuanto a transparencia y efectividad, guiño al fracaso de los ‘bonos Carrasquilla’ y a otros programas como las asignaciones erróneas en el Sisben descubierta por Planeación Nacional o los registros fraudulentos del programa Familias en Acción; la burocracia y la corrupción administrativa en la asignación de cupos, que muy posiblemente sean utilizados para fidelizar (por no decir pagar) los votos de las próximas elecciones.
Frente a esta propuesta de ley hay tantas criticas y dudas, que el Gobierno no ha logrado resolver de forma clara, que persiste la sensación de no estar bien planeada; tanto que el propio partido del presidente, el Centro Democrático, también la rechaza.
Con el aumento del IVA se planea recaudar 9 billones de pesos, los mismos que se van a dejar de recaudar con la reducción de impuestos y demás exenciones que se proponen para las empresas (no solo para las pequeñas y medianas, también para las grandes, incluidas las multinacionales), con el supuesto de reactivar la economía y generar empleos formales mejor remunerados. Lo cual deja en el ambiente la idea de que la clase media va a ser la gran perjudicada con esta ley de financiación, especialmente el estrato cuatro al no estar en el rango de los subsidios ni de las exenciones tributarias.
El país necesita reducir el gasto o aumentar el recaudo (o las dos cosas) para no seguir endeudándose, como ya sucedió durante el gobierno anterior tras la caída de los precios del petróleo. Pero la reforma fiscal propuesta en campaña, ahora es tributaria y aunque el presidente Duque ha mencionado en varias declaraciones la importancia de reducir el gasto público, ‘amanecerá y veremos’, pues la claridad de reducir el gasto y no subir los impuestos parece que se ha diluido y lo único que resalta ahora el Gobierno, con total claridad, es que los programas sociales van a verse afectados, si no se reúnen los dineros que faltan en el presupuesto. Sin embargo, nunca se menciona la posibilidad de reducir el gasto en otros sectores (intocables) como la Defensa.
Para el economista Salomón Kalmanovitz, la propuesta de ley del Gobierno es insuficiente para los problemas que tiene el país en relación con el recaudo tributario. Desde el 2016 el recaudo tributario ha caído y se ha subsanado con endeudamiento público, lo cual hace que actualmente los recursos destinados al pago de la deuda sea el ítem más alto en el presupuesto nacional. El sistema tributario es inequitativo, al cobrar un porcentaje bajo de impuestos a los dividendos y proteger de esa forma a las clases altas. Y aunque la clase media paga mucho más por el impuesto de renta de personas desde la reforma pasada, eso no ha aumentado el recaudo. ¡La plata no está en la clase media!, declaró el reconocido economista, sino en los dueños de las empresas y los dueños de las empresas no tributan, están exentos desde la reforma tributaria de 1986 que quitó la doble tributación.
Según Gilberto Tobón, desde la campaña para la presidencia era claro como iba a ser el gobierno de Iván Duque, a quien llamó, una suerte de Robin Hood pero al revés, ya que planea quitarle a los pobres para darle a los ricos.
 

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