Sáb. Jul 4th, 2020

LA NEGOCIACIÓN… sin negociación

Posterior a la primera firma celebrada en Cartagena en septiembre del año 2016, luego el inesperado NO al plebiscito por la paz el 2 de octubre, seguido de algunas enmiendas; el acuerdo bipartidista entre las FARC y el Gobierno Santos se firmó el 24 de noviembre de 2016.

Por: Carlos Portillo

Posterior a la primera firma celebrada en Cartagena en septiembre del año 2016, luego el inesperado NO al plebiscito por la paz el 2 de octubre, seguido de algunas enmiendas; el acuerdo bipartidista entre las FARC y el Gobierno Santos se firmó el 24 de noviembre de 2016. Dos años después de esta firma se evidencian las falencias y la apatía que hay con este tratado.
A propósito de esta efemérides tan relevante en nuestra nación, por estos días anda de nuevo una disputa entre los lados opuestos de la élite política por el acuerdo de paz. El documental LA NEGOCIACIÓN – HACER LA PAZ ES MÁS DIFÍCIL QUE HACER LA GUERA, de la directora Margarita Martínez, fue el culpable de este estruendoso explosivo; con un epicentro nítido y explícito sobre la mesa de negociación en La Habana, con protagonistas reales de la historia, esta cinta ya no sería proyectada en las salas de cine del país. Bastó un abrebocas fugaz que no demoraba más de 120 segundos para ver la cuestionada y coyuntural carga de este controversial contenido.
Con el auspicio del talante Gobierno negociador, Alias “Timochenco”, “Jesús Santrich” y  “Pastor Alape” son protagonistas de su propia historia, por consiguiente, y por lado del Estado, figuran los rostros de Humberto De La Calle y caudillos de elevada jerarquía militar. Ellos, los indicados para describir lo que no se ha descrito.
En este tráiler también figuran conocidos personajes de la alcurnia opositora al acuerdo, como los denomina la directora “los enemigos del acuerdo”, se refiere a las declamaciones del expresidente Uribe y una de las alocuciones del exministro  Fernando Londoño donde asegura que “ese maldito papel que se llama acuerdo final se hará trizas”. Desde entonces, estas voces proclamaron la absolución de reproducir esta cinta, las redes sociales fueron testigo de este insólito suceso. Lo curioso y relevante de estas afirmaciones, fue el abullonado peso para que dicho documental congelara por vía web el expendio de sus  reproducciones en sus salas a proyectar. “Reconsiderar el estreno”, esas fueron sus afirmaciones.
De igual modo, las voces que pedían la libertad para mostrar a los espectadores esta otra realidad retozaban en las redes sociales, tanto así, que teatros y medios independientes ofrecieron sus salas para reproducir este material audiovisual.
En consecuencia con lo ocurrido, el presidente de la compañía que rodaría la cinta, en un comunicado informa que como se tenía previsto la programación para el estreno de esta cinta, sería llevada a cabo. No obstante, en el mismo informe aclara que en ningún momento se ha sentido presión para vetar el lanzamiento, rechazando a todo costo las especulaciones en los medios sobre la posible censura por rechazos de sectores políticos. Qué gran muestra de imparcialidad y libertad de expresión.
Entonces, ya con las salas y los espectadores listos, se puede proceder a la reproducción del documental; que este sea un ingrediente más para la abrumadora lista democrática que zambulle a diario esta nación, porque de eso se trata la democracia: de la participación de los de aquí y los de allá.

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