7 marzo, 2021

Los declives de Duque

“Como galante, conciliador, apacible y buen mozo, posaba en ese entonces el candidato a la presidencia de la República por el partido Centro Democrático, el señor Iván Duque Márquez. Posterior a la lluvia de halagos, fanfarronerías y encuestas flácidas que catapultaban a este hombre el ganador de las elecciones, como era predecible: el desenlace ya lo sabemos.”

Por: Carlos Portillo

Como galante, conciliador, apacible y buen mozo, posaba en ese entonces el candidato a la presidencia de la República por el partido Centro Democrático, el señor Iván Duque Márquez. Posterior a la lluvia de halagos, fanfarronerías  y encuestas flácidas que catapultaban a este hombre el ganador de las elecciones, como era predecible: el desenlace ya lo sabemos.

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Cuando el torso de Duque exhibió la banda que nos recordaba que él sería nuestro mandatario, los colombianos que dudamos de su programa político nos adentramos en un interno conflicto: ¿será este el período de revancha de Álvaro Uribe, como mentor de este? O  ¿tal vez  el inicio de un programa revelación, moderno, apacible, fresco… “sin retrovisor”, como él lo denominó?  Pues bien, pasado algunos meses donde podemos evaluar el rendimiento de su extenso y suculento programa de gobierno, podemos evidenciar las goteras que están inundando desde la azotea hasta el patio.

La certeza y expectativa de la ley de financiamiento, liderada por su Ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, dejó un amargo sabor entre los colombianos que de forma transitoria contribuyó al alza de algunas tasas; afortunadamente, los productos básicos de la canasta familiar no se gravará con el incremento del propuesto: el 19%, esta vez el Congreso tumbó esta abyecta propuesta. ¡Vaya manera de amparar al pueblo!

Por otro lado, el conflicto armado que prevalece en los departamentos de Norte de Santander, Chocó y Arauca, por parte de la guerrilla del ELN, sigue dejando huellas escabrosas en los habitantes de estos departamentos. La presión de estos insurgentes pidiendo un espacio en la agenda para una posible negociación, deja a su paso hechos lamentables. ¿Cuánto tiempo esperaremos para que la mesa se restaure de nuevo?

Otro aspecto a destacar es Plan Nacional de Desarrollo, este programa viene cargado con objetivos y propósitos que empujan al sector económico, ambiental, cultural y social como héroe que emplea todo su capital en una impredecible financiación. Paradójicamente: ¡Qué susto! El miedo de los colombianos a ser receptores de este nuevo plan, que dondequiera que se mire es disperso, inconexo y poco coherente, trae consigo una baraja confusa acerca de las inconsistencias que debamos afrontar; ejemplo de ello son las modificaciones en las condiciones laborales, la reforma pensional, los proyectos ambientales de exploración que dan uso al fracking, los impredecibles tratados de exportación, las nuevas opciones con el nuevo proyecto de la economía naranja (turismo, tecnologías de la información, artes). Y así, súbitamente confuso nos preguntamos si la osadía de invertir de un solo sacudón el presupuesto establecido, nos traerá la solución. Amanecerá y veremos.

Posterior al conflicto interno que se vive en Venezuela, el gobierno colombiano ha fijado ciertas atribuciones que pueden ayudar a nuestros vecinos hermanos, aunque el desparpajo que se use en esta “ayuda” sea señalada como jugarretas para ganar intereses políticos internacionales.

No es de ignorar los atentados que el actual gobierno y su partido político han hecho al proceso de paz. Esta vez, las objeciones a la JEP han sido tema de discusión en el Congreso de la República. Siendo la Cámara de Representantes ecuánime en su decisión, tumbó dichas objeciones. No obstante, el presidente del Congreso, el señor Ernesto Macías, insiste en demandar la votación de estos legisladores, trayendo un proyecto para que estas objeciones sean votadas de nuevo en el Senado de la República. Mohoso el aire que musita entre la JEP y el Congreso.

¡Qué vaivén tan  beligerante!

Y ni hablar de los resultados de la minga indígena, los pasos en falso que ha dado la vicepresidenta Martha Lucía Ramírez que no son de mucha ayuda, la persecución a líderes sociales, sindicales y ambientales. Entre otros.

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