26 octubre, 2020

ATENTADO TERRORISTA CONTRA EL EDIFICIO DEL DAS EN BOGOTA. DICIEMBRE 1989

Por: Carlos Portillo

Mientras el mundo se impresionaba y se frotaba las manos con la sensación de angustia por acontecimientos que estaban sacudiendo su entorno, el año 1989 impactó y creó una brecha que amordazó la memoria de los habitantes del planeta tierra.

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Desde el lanzamiento de una exquisita y controversial letra interpretada por la reina del pop, Like A Prayer agrietaba paradigmas culturales y religiosos con su estrambótico mensaje, esto ocurrió en marzo de 1989. Por otro lado, un deslizamiento en la falla de San Andrés provocó un terremoto en la Bahía de San Francisco, California. Este dejó a su paso miles de personas heridas en octubre de 1989. Y ni hablar del impactante suceso de la caída del muro de Berlín donde cesó la división política que Alemania había heredado luego de la segunda guerra mundial.

Mientras tanto en Colombia, el año 1989 fue cruel, sangriento, apesarado, triste y masacrado. Los actos que nuestra nación se obligó a vivir, mutiló desesperadamente la esperanza de un mañana alentador. Por aquel entonces, el presidente Virgilio Barco empuñó fuertemente la bandera tricolor para abalanzarse a una red que ni él creía sostener, pues su vigor frente a los problemas que estaba atravesando este país desencadenó una ola de sucesos manchados con sangre inocente. Como diría el dicho: es peor el remedio que la enfermedad.

La mano dura que ejecutó el Gobierno para frenar los actos violentos que tenía como autores a los carteles del narcotráfico, despertó una sed abyecta que parecía no ser saciable para estos creadores de pánico; la presión que estos capos querían mostrar al país era más dura y larga que la sentencia que recibirían si llegasen a ser extraditados. Por eso, la muerte de Luis Carlos Galán, el exterminio de la UP, el patrocinio a equipos de fútbol (este año el campeonato local fue suspendido) los atentados a los diarios El Espectador en Bogotá  y Vanguardia liberal en Bucaramanga, el impetuoso y amplio escenario paramilitar, el atentado al avión de Avianca, los asesinatos a líderes sindicales y todo aquel que oliera a comunista, entre otros, fueron siniestros actos que aún prevalecen en la memoria de los colombianos y que persisten incansablemente. La periodista María Elvira Samper, osada y valiente lo ratifica en su libro titulado 1989.

“La década de los 80 fue sanguinaria, por eso el año 1989 ratificó su inmarcesible coletazo”.  

Y no ignorar la guerra verde (protagonizada por esmeralderos) la dudosa honorabilidad de algunos agentes del DAS que colaboraban a sicarios e integrantes de grupos ilícitos para dar en el blanco que tenían como objetivo militar, los enfrentamientos políticos para continuar con la alcahuetería del Frente Nacional, la guerra interna entre los carteles de Cali y Medellín y los incontables actos terroristas a ciudadanos que trataran de cuestionar lo que se tenía que cuestionar.

Y así se cuenta la historia de este país, en medio de la resiliencia, el perdón y no el olvido; porque de eso trata la reconciliación: de contar la historia superando la zozobra y el miedo, así nos estemos retrocediendo a este año.

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