23 octubre, 2021

Este hombre emigró a Europa, durmió en la calle y aguantó hambre, pero hoy en día es empresario en Londres

Raúl Cazenave es un latinoamericano que emigró a Europa desde hace muchos años y pese a que ha pasado por muchas situaciones difíciles lejos de su patria, como no tener para comer o donde dormir, actualmente cuenta con una empresa en Londres.

Cazenave, quien actualmente cuenta con 46 años de edad, emigró a los 25 años desde Argentina a Italia, país en el cual quiso empezar una nueva vida buscando mejores oportunidades laborales.

“A veces acá no tuve para comer, pero vine a Europa a buscarme la vida”, dijo en Infobae, señalando que actualmente cuenta con una empresa de mudanzas.

Y agregó que “estoy seguro que es más la gente que viene a probar y se vuelve a la Argentina, que la que se puede quedar”.

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A pesar de no haber terminado la escuela secundaria, este argentino quiso emprender, junto a un amigo suyo, la aventura de salir del país y buscar nuevas aventuras en Europa.

Saliendo con una mochila y apenas 300 dólares en el bolsillo, se montó al avión. Lo que el no sabía era que nunca más iba a volver a su país de origen, Argentina.

“Me fui a Italia como una aventura porque estaba bien en Zárate, pero tuve ese impulso de querer ir a probar suerte en Europa. Me fui sin saber lo que iba a pasar. Se lo dije a Eugenio y me quiso acompañar. Nos fuimos juntos”, dijo.

En la entrevista también agregó que llegó el 6 de marzo del año 2002 a Roma con pocos dólares. Cabe resaltar que dicho dinero es demasiado poco para vivir los primeros días en un país diferente, teniendo en cuenta que el cambio de la moneda argentina a la de Europa es brusco.

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“Estaba vestido con bermudas y mocasines, pero Italia nos recibió con 18 grados bajo cero y un metro y medio de nieve… Esa fue la bienvenida”, dijo entre risas Raúl Cazenave en Infobae.

Los primeros días para este hombre fueron muy difíciles según sus propias palabras. Además del frio tan tremendo que hacía por la época del año, no tenía dinero para comer ni sitio a donde ir a dormir. A eso se le suma el cambio de idioma y cultura.

“No tuvimos problema en dormir en iglesias a cambio de cambiar sus lámparas, cortamos pasto, pintamos casas… Hicimos lo que fuera, a cambio de un sándwich y un techo”, dijo.

Uno de los principales objetivos para Raúl era obtener la ciudadanía, pues uno de los principales obstáculos para cualquier inmigrante en un país nuevo es la documentación para poder trabajar de manera legal y poder realizar otro tipo de transacciones como comprar una casa.

Luego de un tiempo Raúl decidió emprender un nuevo camino, esta vez viajó para España, país en el cual comenzó a limpiar vidrios. Más tarde encontró empleo en un gimnasio, lo cual era raro para el pues no era profesor.

Entre otros empleos Raúl tuvo que realizar labores de albañil en la municipalidad de Santander.

Igualmente comenzó por aquella época a trabajar en el Mercado Central de Londres manejando una camioneta. A mediados del año 2011, y junto a su mujer, se animó a abrir su propia empresa de mudanzas, emprendimiento que lo llevó a tener el reconocimiento de medios de comunicación en américa latina.

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“Haciendo mudanzas se te abre un mundo porque, arriba de la camioneta, todos te cuentan sus problemas y pasás a ser una especie de psicólogo. Los clientes se convierten en amigos y hasta te invitan a comer a sus casas”, destacó.

Poco a poco, y trabajando juiciosamente, Raúl empezó a darse a conocer en la ciudad.

Ahora muchos argentinos, a raíz de la crisis económica que atraviesa ese país, buscan emigrar y buscar otra vida en el extranjero. Por tener nacionalidad italiana en muchos casos se les facilita viajar a países como España o Italia, y en algunos casos prefieren también Inglaterra.

Según Raúl la clave para las personas que quieran emigrar a Europa está en la seriedad. Aunque sean muchos los sacrificios que haya que pasar y el trabajo duro los primeros años, dice que vale la pena, motivo por el cual no pensó en devovlerse a vivir a Argentina.

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