Este fin de semana se celebraron las elecciones regionales en Alemania, marcando un acontecimiento histórico de los comicios que no se habían reflejado en las urnas desde la segunda guerra mundial de cara a los próximos presidenciales.
Y es que el pasado domingo 6 de septiembre se llevaron a cabo estas elecciones en las cuales inusualmente ganó el partido Alternativa para Alemania (AfD), en el estado federado de Sajonia-Anhalt. Este partido político logró conseguir el 44.5% de los votos.
Y es que el resultado quedó con un contraste bastante grande con respecto al 18.5% obtenido hace 4 años, en el 2021.
Por otro lado, el partido Unión Demócrata Cristiana (CDU), quedó en segundo lugar con el 23% de las votaciones.
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El resultado de estas elecciones ha sido bastante analizado por expertos internacionales en geopolítica pues es la primera vez, desde la época nazi, que la extrema derecha gana unas elecciones en ese país.
La preocupación es latente entre diversos gremios sociales y culturales debido a las posibles repercusiones que un partido de estos pueda generar en un país como Alemania, teniendo en cuenta su historia durante el siglo XX.
¿Pero es realmente un peligro latente que un partido de tales características suba al poder en una Alemania en pleno siglo XXI?
Uno de los principales problemas que atraviesa Alemania en estos momentos es la inmigración desbordada y todos los problemas subyacentes que se pueden generar de eso: colapso de los servicios básicos, inseguridad o choque cultural.
Y es que, si bien durante muchos años Europa ha sido gobernada en gran medida por gobiernos progresistas y que Alemania haya adoptado medidas pro-inmigración y de tinte social, hoy la realidad es otra.
Aunque siga siendo el motor económico de Europa, Alemania ya no es hoy en día el país que era hace unos 10 o 15 años.
De esto su propia población es consciente y quizás, al igual que como pasó en Estados Unidos con Trump, la gente ha pedido a gritos un cambio en las políticas migratorias estatales.
Cabe acotar que los problemas migratorios que enfrenta en estos momentos Alemania deben sumarse a los ya existentes: contención de los ataques rusos en Europa, ataques arancelarios de Donald Trump, aumento del desempleo nacional o la guerra comercial de China.
Pese a los problemas que puedan estar causados por gobiernos anteriores, si queda en evidencia la preocupación general, no solo del mismo país sino de todo el continente europeo por la subida de un gobierno de extrema derecha.
Y es que los errores del pasado no pueden repetirse bajo ninguna circunstancia, a pesar de que los defensores de este tipo de partidos políticos puedan decir.
